Cursos para emprendedores: las 5 áreas en las que formarte para tener éxito

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Cada día hay más oferta de formación para empresarios: que si cursos para emprendedores, que si formación online o presencial, que si máster o posgrados… 

Mucho donde elegir y poca claridad para saber por dónde empezar, ¿verdad?

Sin embargo, sabes que formarte y reciclarte es crucial para tu negocio o empresa. Va mucho más allá de estar al día de la última herramienta o red social de moda: es una actitud, una apuesta por tu crecimiento personal y profesional. 

Y eso, suele ser garantía de éxito, si sabes elegir bien.

De eso va este post: de ayudarte a elegir el tipo de formación que más te conviene y los temas de los que sí o sí tienes que saber para llevar las riendas de tu negocio.

Coge papel y boli, que empezamos.

 

Lo primero, ¿por qué necesita formación un emprendedor?

 

Puede parecer obvio, pero va mucho más allá de para hacer mejor su trabajo. Tener un plan de formación es igual de importante que tener un plan de negocios para tu empresa. De hecho, la formación debería ser una parte de ese plan empresarial.

Porque, seamos sinceros, los emprendedores estamos a mil cosas a la vez y la formación rara vez está entre las prioridades. Aunque, como vas a ver a continuación, debería estarlo si quieres que tu negocio crezca.

Estas son las 10 razones por las que consideramos crucial que tengas tu plan de formación anual (y lo cumplas):

 

  1. El mundo de los negocios evoluciona más rápido que nunca y quien no evolucione con él, se quedará detrás, quizá para siempre. Piensa en la desaparición de gigantes como Nokia o Kodak (aquí tienes más ejemplos).
  2. Formarte te obliga a examinarte con lupa, qué necesita tu empresa, qué está haciendo bien y qué mal. Es un ejercicio buenísimo de reflexión que no todos los negocios hacen pero que todos, sin duda, necesitan.
  3. Por supuesto, formarte te hace ser una empresa más competitiva, te da más herramientas, te hace ser más rápido, tener más calidad y, si la aprovechas al máximo, te ayuda a tomar ventaja frente a tus competidores.
  4. Mejora tu imagen de empresa: los clientes consideran que una empresa que se interesa por formarse es una empresa que invierte en hacer cada día mejor su trabajo y eso les encanta, tanto a los clientes actuales como a los futuros.
  5. Obviamente, para estar al día de lo que se cuece en el mercado: si las formaciones son actualizadas (y deberían serlo), te servirán para estar al corriente de las nuevas tendencias y te ayudará a saber cómo adaptarlas a tu negocio.
  6. Es algo motivador y positivo para tu equipo: el trabajar solo por un salario cada vez es más cosa del pasado. Los buenos empleados quieren sentirse motivados y parte de un proyecto. Y ahí la formación tiene mucho que aportar.
  7. Ligado a lo anterior, sobra decir que cuando más y mejor formados estéis tú y tu equipo, mejor haréis el trabajo, diferenciándoos de vuestra competencia, sobre todo de los que se han quedado estancados en el pasado.
  8. Te hace cultivar una actitud de explorador, listo para captar y tener nuevas ideas: cuando nos ponemos en modo estudiante, abrimos nuestra mente a nuevos conceptos, sobre todo si logramos convertirlo en un hábito.
  9. Cualquier curso para emprendedores, ya sea online o presencial, puede convertirse en una excelente oportunidad para conocer a otros profesionales con los que colaborar en un futuro, posibles contactos, socios o incluso clientes.
  10. Es una de las mejores inversiones que puedes hacer: el equipamiento técnico, las cosas materiales, todo eso tiene una vida útil. Cuando te formas y lo pones en práctica, ese conocimiento se queda en ti y en tu empresa para siempre.

 

Si estas razones han conseguido convencerte de la importancia de la formación para cualquier emprendedor, la siguiente parada en el camino es elegir en qué vas a hacerlo.

 

Lo segundo a decidir: en qué áreas formarte

 

Miles de cursos esperan ahí fuera a que les eches el ojo así que, ¿cómo decidirte por dónde empezar? Vamos a darte nuestras 5 áreas imprescindibles que pueden ayudarte a ser mejor empresario

Por cuál decidas empezar dependerá de lo que tu empresa o tú necesitéis en este momento. Puede que tengas una de estas áreas más desarrolladas y tengas que poner el foco en otra, o puede que todas necesiten un buen empujón. 

En el último caso, solo tienes que crear tu plan y decidir qué curso vas a hacer, por ejemplo, cada dos meses. De esta manera, al acabar el año, habrás hecho uno de cada, avanzando en cada área sin agobios.

 

Vamos a por ellas:

 

Área 1: marketing y ventas

 

Que esté en primer lugar no es casualidad: si no aprendes a vender, tu empresa estará abocada al fracaso. Porque una cosa es querer destacar y vender, y otra muy diferente, saber hacerlo, sobre todo en el contexto actual.

 

Emprender nunca ha sido más fácil que ahora y eso tiene un lado bueno (oportunidades para todos) y uno menos bueno (mucha más competencia). Por eso es CRUCIAL (así, en mayúsculas) que sepas:

 

  • Cómo diferenciarte de la competencia.
  • Cómo comunicar de forma persuasiva.
  • Y dónde hacerlo para llegar a tus clientes.

 

Ahí entran en juego los cursos de marketing digital: desde la estrategia de negocio a las redes sociales, desde páginas webs y contenidos a copywriting o escritura persuasiva, diseño o publicidad.

 

Las opciones son infinitas, así que de nuevo se trata de sentarse y hacerse las preguntas correctas:

 

  • ¿Dónde están mis potenciales clientes?
  • ¿Dónde están  mis competidores?
  • ¿Dónde y cómo voy a vender?

 

Y a partir de ahí, formarte en lo que consideres que te puede acercar a tus objetivos empresariales. Con estrategia y sin perder de vista que el marketing evoluciona a una velocidad nunca vista.

 

Área 2: recursos humanos

 

Cualquier empresa está formada por personas, son el recurso principal de cualquier proyecto, el alma de cualquier negocio y una de las claves de su éxito o fracaso. Así de importante es saber elegir con quién vas a trabajar y cómo vas a mantener motivado a tu equipo.

 

Gestión de personas, competencias laborales, motivación y productividad, prevención de riesgos laborales, técnicas de negociación, selección de personal, coaching de equipos,… las opciones de nuevo son muchas, y la necesidad de no dejar de lado esta parte fundamental de tu negocio, vital. 

 

Con un equipo motivado, seguro, comprometido y empoderado, tu empresa tendrá mucho que ganar.



Área 3: inteligencia financiera

 

Vistos los recursos personales, pasamos a los financieros. Y es que en este país tenemos una gran carencia de inteligencia financiera. Extraño cuando el dinero es una parte fundamental en la vida de cualquier persona y, por supuesto, de cualquier empresario, ¿no crees?

 

Saber de finanzas, de cómo gestionar nuestro dinero, debería ser una asignatura que aprendiéramos ya en el colegio o, al menos, un objetivo prioritario en nuestro plan de formación.

 

Mentalidad de abundancia, ingresos activos y pasivos, tendencias económicas, administración de ingresos, deudas, beneficios,… Sé que puede no sonar muy atractivo pero todavía lo será menos ver una cuenta con números rojos. Si quieres evitarlo, ponte manos a la obra y trabaja tu inteligencia financiera ya.



Área 4: idiomas

 

En un mundo plenamente globalizado, saber idiomas ya no es una opción. Puede que en tu caso no sea el inglés porque te diriges a un mercado diferente, pero aunque así sea, el inglés sigue siendo el idioma de los negocios y te servirá para muchas cosas:

 

  • Comunicarte con personas de cualquier parte del mundo.
  • Acceder a conocimientos y artículos a lo largo y ancho de Internet.
  • Viajar de forma autónoma a eventos, ferias, congresos, formaciones, etc.

 

No hace falta que seas bilingüe pero sí que puedas entender y comunicarte de forma fluida con otros, controlando el vocabulario específico de tu sector.

 

Si el inglés (o la lengua clave para tu negocio) sigue siendo tu asignatura pendiente, ha llegado el momento de ponerle solución.



Área 5: tu bienestar

 

¿Qué es esto de bienestar? Muy sencillo: si tú no estás bien, si no cuidas los aspectos más importantes de tu salud, tu negocio tampoco estará bien. 

 

Parece evidente, pero a los emprendedores se nos suele olvidar a menudo… Nos metemos en el día a día del trabajo y lo demás (lo más importante) queda en un segundo plano.

 

Cuando hablamos de bienestar vamos vaya más allá de hacer un curso: debe ser una filosofía de vida, una parte fundamental de tus hábitos. Para ayudarte a que sea así, te aconsejamos que busques un curso, formación o actividad relacionada con tu bienestar, al menos una vez al año. Esto hará que no olvides que lo más importante en tu negocio, es que tú estés bien.

 

Estas son las áreas que consideramos cruciales dentro de tu bienestar:

 

  • Comer sano y equilibrado: sin buena gasolina, no hay buenas ideas (ni nada más).
  • Mantenerse activo: el sedentarismo es el peor socio que puedas tener… ¡muévete!
  • Descansar: además de dormir 7-8 horas, desconecta del trabajo al menos un día a la semana.
  • Relaja tu mente: prueba la meditación o cualquier actividad que te ayude a relajarte.
  • Vida social: los amigos y familia son parte fundamental de la vida, no los descuides.
  • Sal a la naturaleza: campo, montaña, playa, aire libre… te ayudan a recargar pilas.
  • Diviértete: el trabajo no lo es todo, dedica tiempo a tus hobbies y a pasarlo bien.

 

Se trata de mantener un equilibrio en todas estas áreas, según tu situación y necesidades actuales. Por ejemplo, si ya eres una persona deportista, quizá es hora de probar la meditación para comprobar sus beneficios . 

 

Si ya cuidas tu alimentación pero te cuesta moverte del sofá al acabar la jornada laboral, es la hora de elegir una actividad (desde clases de yoga a padel o correr) y comprometerte a hacerla al menos dos veces por semana. El ejercicio no solo te ayudará a sentirte mejor, también puede ayudarte a aumentar tu productividad y a tener mejores ideas.

 

Ser emprendedor exige mucho de ti, tanto a nivel físico como mental y emocional. Si no cuidas esas áreas de tu vida, tu negocio y tú os resentiréis. Así que elige ya mismo qué vas a hacer a partir de hoy para cuidarte más.

 

En tercer lugar: elige el tipo de formación

 

Vistas las áreas en las que te recomendamos formarte, toca decidir aspectos como si lo harás de forma online o presencial, o si optarás por un curso más completo o por algo más breve y concreto.

 

Cada opción para formarte tiene sus pros y sus contras y, de nuevo, dependerá de tu situación concreta. 

 

Generalizando, podemos decir que los cursos más largos te darán una visión más global y serán perfectos si, por ejemplo, no controlas nada de un área concreta o si no tienes a nadie en tu equipo ni departamento sobre ese tema. Los segundos van más al grano y están especializados en temas muy concretos y fáciles de aplicar.

 

Por ejemplo, si no hay nadie que se dedique al marketing en tu empresa ni piensas contratar, un máster o un curso más completo puede ser una buena opción para ti. Si ya tienes algo de experiencia, puede que solo necesites profundizar en un área como el copywriting para ser capaz de escribir de forma más persuasiva para vender más.

 

Otro ejemplo: si ya tienes cierto nivel de inglés, puede que con un curso de especialización en un sector concreto, tengas más que de sobra. Si tu inglés se quedó en el colegio, puedes dar clases de forma más regular o incluso contratar a un profesor particular.

 

Lo mismo con los cursos presenciales y la formación online.

 

Los primeros son perfectos si te gusta el contacto personal con otros, te dan más oportunidades de networking y te hacen salir de la oficina. Por contra, te obligan a desplazarte y requieren de más inversión en tiempo y, generalmente, también dinero.

 

Los cursos online para emprendedores tienen la ventaja del ahorro, aunque pierdes la cercanía con el profesor y el resto de participantes. Por suerte, las nuevas tecnologías hacen que cada vez sea más fácil ese contacto virtual y, de alguna manera, nos acercan a los demás, a pesar de los kilómetros de distancia.

 

En resumen, la formación presencial te da más cercanía y socialización a cambio de una mayor inversión en tiempo y dinero, mientras que la online te ofrece más flexibilidad y ahorro, además de variedad, mientras que te obliga a ser más comprometido para seguir el ritmo y te hace perder ese contacto directo con los demás.

 

Pon en una balanza pros y contras y elige qué va más contigo en este momento.

 

Por último, decide en quién vas a confiar para formarte

 

Si ya has decidido qué tipo de curso te conviene, toca elegir el centro o persona en la que confiarás para hacerlo.

 

Como centro formador, en CWO tenemos muy claro cómo debe ser una formación y un formador, y si no pasa esos filtros, no nos sirve. Estos son nuestros criterios:

 

  • Cursos actualizados: no nos vale crear una formación y dejarla ahí para siempre. El mundo de los negocios cambia más rápido que nunca y eso afecta a todas las áreas. Si una herramienta se ha actualizado, esa actualización tiene que estar en el temario. Parece obvio, pero no siempre se hace.

 

  • Formación práctica: de nada sirve sentarse a recibir información o a apuntarla como un autómata si no la ponemos en práctica. Lo que no practicas se queda en teoría y ahí no ocurren los cambios. Por eso, una buena formación para emprendedores debe tener su teoría y, sobre todo, una parte práctica.

 

  • Profesionales en activo: cuando la persona que va a enseñarte algo sigue trabajando, se nota. Si sigue al pie del cañón lo más probable es que esté al día de las novedades, que haya probado eso que enseña y tenga mucho más que enseñarte que alguien que hace tiempo que no está en contacto con esa materia.

 

  • Buenos comunicadores: una persona puede ser muy buena en lo suyo pero no saber cómo comunicarlo de manera clara y amena. Y estaremos de acuerdo en que gran parte del éxito de un curso depende del profesor, de cómo transmite la información. Por eso, en CWO buscamos profesionales que, además de ser muy buenos en lo suyo, lo sean también enseñándolo.

 

  • Soporte personalizado: cuando nos enfrentamos a nuevos conocimientos y a cosas que no hemos hecho nunca, lo más normal es que surjan dudas. Tener a alguien ahí que responda a ellas, que incluso se anticipe y sepa darte una respuesta a tu medida, es un valor diferencial enorme en cualquier curso. Será una garantía de que lo aproveches lo mejor posible.

 

Esperamos que estos criterios te ayuden a tomar la importante decisión de en quién confías tu tiempo y dinero para formarte a ti o a tu equipo.



Conclusión: si eres emprendedor o empresario, ¡fórmate!

 

Dicen que el día que dejamos de aprender empezamos a morir. Sin ponernos tan drásticos, sí diremos que el día en que creas que lo sabes todo de tu negocio y que no necesitas ningún curso, ese día tu negocio estará en peligro.

 

Siempre hay algo y alguien de quien aprender: nuevas ideas, nuevas herramientas y sistemas, nuevas formas de hacer las cosas, nuevos mercados,… y conocerlas a través de los mejores cursos para emprendedores es una excelente manera de seguir liderando, de no perder contacto con la realidad ni creerte invencible.

 

Por eso, nuestro consejo para todos los cworkers que nos visitan o trabajan desde nuestros espacios, siempre será el mismo: 

 

Conoce tus fortalezas y debilidades, decide qué necesitas para crecer y busca la mejor formación que te ayude a conseguirlo.

Si es lo que quieres pero no tienes claro por dónde empezar, estaremos encantados de asesorarte. Sea como sea, ojalá nunca pierdas ese espíritu estudiante, de explorador en busca de nuevas ideas y formas de avanzar con tu negocio.



Créditos imagen: JESHOOTS.COM en Unsplash

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